No se concibe la vida de un cristiano sin el famoso «trípode» para sostenerla: ORACIÓN, FORMACIÓN y ACCIÓN. Estas tres «patas» hacen referencia a un «taburete» cuyo asiento sería Cristo, y que —en conjunto— sería la vida de uno mismo.
Algunas veces también se le llama «triciclo», aludiendo a un carácter dinámico que deben mantener estos tres aspectos.
EN EL CURSILLO DE CRISTIANDAD SE NOS HA DADO UNA HERRAMIENTA DE MUCHO VALOR QUE, SI LA PONEMOS EN PRÁCTICA, SOSTENDRÁ NUESTRA VIDA: EL TRÍPODE.
SOSTIENE NUESTRO CAMINAR EN EL CUARTO DÍA Y CONSTA DE TRES PATAS: